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Claudio Conforti

viernes, 25 de noviembre de 2016

Presentación del Libro: “Lógica Formal y Argumentación como disciplinas complementarias” de la Dra. Gladys Palau, por Claudio M. Conforti Carlomagno

Claudio M. Conforti Carlomagno
IES Nº1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”; UCA, Universidad  Católica Argentina

Palabras Preliminares
Es para mí un orgullo y una responsabilidad,  estar en esta Mesa de Homenaje a la Dra. Gladys Palau, y agradezco a la Academia Mexicana de Lógica, que me haya dado esta posibilidad.
Tengo la dicha, por ser argentino y porteño, de haber conocido a Gladys desde  hace mucho años, en la UBA,  incluso antes de estudiar mi posgrado de Lógica. Al principio la miraba de lejos. Era la famosa Dra. Gladys Palau. Terrible, por su fama de exigente en Lógica, autora de libros, etc . etc.
Me fui acercando a consultarle, a preguntarle y nos fuimos haciendo amigos. Un día conocí su Biblioteca personal. Quedé maravillado. De hecho, fue ella quien, en una charla en su departamento, me animó a viajar a Salamanca a estudiar Lógica.
A  todo eso, se suma que cada año nos juntábamos en nuestro Encuentro de Didáctica de la Lógica. En un espacio como éste. ¿Cómo no recordarla?
Acá en México, ya los últimos años, me tomaba del brazo cuando íbamos a comer o salíamos a caminar y me retaba (diríamos los argentinos), me regañaba, como se dice en México  “porque yo no sabía Lógica”.
Claro, imposible contradecirla. Me dejaba sin argumentos!
Espero hoy, ahora, estar a la altura de este Libro en su presentación y rendirle de esta manera mi sentido homenaje a una maestra y amiga.
Vamos al libro…
Lógica Formal y Argumentación como disciplinas complementarias, no es un libro difícil, pero tampoco es fácil;  digo: no es para principiantes.
Si bien, es muy claro, didáctico y es de lectura agradable, presupone conocer lógica clásica, y  manejar los conceptos básicos de filosofía de la lógica: consecuencia lógica, constantes lógicas, conectivas. Etc.
El libro es muy “Gladys” muy “ella”. Así como era, se la encuentra en el texto. Lúcida, clara, con un objetivo firme y, a veces, cortante.
Según las palabras de la propia autora “trata de reorganizar ideas y tesis defendidas en trabajos anteriores”. La temática se centra es dos puntos:
i)                    La relación entre el lenguaje natural y el lenguaje lógico (formal de la lógica)
ii)                  La relación entre los argumentos de sentido común y los sistemas lógicos que tratan de describirlos.
Consta de seis Capítulos, más una Introducción en la que hace “Breve Reseña  de Historia de la Lógica”, (así se llama la Introducción), y es muy interesante notar  cómo en pocas páginas teje la historia de la lógica formal y “generalmente denominada” (así dice) Teoría de la Argumentación.
El capítulo 1 es sobre Lógica Natural; el capítulo 2 habla de las extensiones de la lógica clásica; el capítulo 3 trata de “Otras lógicas”: ahí aparecen las lógicas divergentes, las lógicas condicionales, los condicionales derrotables. El capítulo 4 es sobre Consecuencia Lógica. El capítulo 5 se llama Lógica y Argumentación y el capítulo 6 son las “Reflexiones finales”.
Todos son muy interesantes  pero quiero detenerme especialmente  en el capítulo 1, en el capítulo 5 y en el capítulo 6 que considero los centrales y más originales para quienes hemos leído los trabajos de Gladys más conocidos.
Dice Palau hablando de su capítulo 1  “dado que tanto la lógica como la argumentación descansan en el lenguaje natural, el primer capítulo lo hemos dedicado a brindar una caracterización de la lógica natural y a presentar su primer intento de formalización a fin de indagar sobre el posible papel obturador que la lógica natural juega en la constitución de las operaciones lógicas.”
El capítulo 5 lo ha destinado a proponer una novedosa clasificación de los argumentos de sentido común según sea la noción de consecuencia lógica de los mismos que modifica la conocida clasificación de Peter Flach.  Luego presenta la propuesta de Stephen Toulmin y de Douglas Walton para el análisis de los argumentos pero reformulando esta última en términos de la noción de consecuencia lógica no monótona. Finalmente,  el cap. 6 culmina este trabajo reflexionando acerca de qué debe entenderse por “lógica”, porqué hay que enseñarla y cómo hacerlo.
Antes de entrar en el capítulo 1 quiero rescatar dos afirmaciones que hace la autora en la Introducción:
1)      “Cabe destacar que tal vez sea el libro de F. Strawson (1952), Introduction to Logical Theory, el único que dedique un capítulo a distinguir el lenguaje de la lógica del lo que él llama “lógica del habla ordinaria” y a la que nosotros denominaremos lógica natural.”

2)       El trabajo de I. Hacking de 1970, titulado What is logic? es  uno de los primeros en tomar el enfoque inferencial de G. Gentzen (1934), para proponer un enfoque distinto para la lógica y ofrecer una respuesta para el dificultoso problema de otorgar significado a las conectivas lógicas y clarificar definitivamente el concepto de deducción.
Capítulo 1
En la mayoría de los más diversos tipos de argumentaciones del lenguaje empleado en la vida cotidiana, se emplea lo que se ha dado en llamar “lógica del lenguaje ordinario” o en línea piagetiana “lógica natural”, denominaciones éstas que nosotros usaremos indistintamente.
Fundamenta este uso indistinto en el hecho de que, aunque en los primeros años de vida según J. Piaget, la lógica natural se constituya en tanto lógica de las acciones, simultáneamente con la paulatina adquisición del lenguaje, el sujeto va construyendo la llamada lógica natural, que es precisamente la que “Estoy usando en este mismo momento, cuando escribo esto “dice Gladys Palau.
Comienza afirmando que  lógica simbólica o matemática no refleja exactamente la lógica natural involucrada en el lenguaje ordinario, sino que ella representa solamente a los procesos deductivos empleados primordialmente en la matemática y en fragmentos muy acotados del lenguaje natural. Pues:
1)      La lógica natural, tal como se manifiesta en los lenguajes naturales, no instrumenta, desde la sintaxis, cadenas de inferencias tan complejas como la que se dan en los sistemas de lógica formal. Los argumentos o inferencias de la lógica natural son más dificultosos de analizar desde una perspectiva tanto sintáctica como semántica ya que ellos involucran una dimensión pragmática no contemplada por ninguna presentación de la lógica en tanto ciencia.

2)      Los argumentos o razonamientos de la lógica natural tampoco siguen paso a paso una inferencia formal. En efecto, en ellos el sujeto suele pegar “saltos” inferenciales en cuya base están o bien la falta de información o la existencia de presuposiciones de la más diversa
índole no explicitadas.

3)       Las inferencias o razonamientos de la lógica natural permanecen generalmente ligados, por un lado, a la verdad o falsedad de los enunciados mismos o a las creencias que el hablante tiene acerca de ellos y, por el otro, al significado común de los términos involucrados. Es precisamente en este sentido que se dice que los argumentos de la lógica natural son contexto-dependientes y no toleran la descontextualización.
Presenta, entonces,  luego de la caracterización de la lógica natural, su primer intento de formalización por J. Piaget y R. García, y  las limitaciones del mismo.
Tiende a lograr  uno de los objetivos fundamentales que se ha propuesto en este libro: mostrar el fracaso del ideal de formalizar la totalidad del lenguaje y de la lógica natural en cualquiera de sus dimensiones; y  señalar los problemas y límites de las semánticas intensionales propuestas en la literatura lógica cuando se quiere dar cuenta de enunciados del lenguaje natural, en particular aquellos que involucran expresiones condicionales.
La  tesis de Gladys consiste en sostener que las características señaladas de la lógica natural funcionan como auténticos obstáculos epistemológicos en el proceso de “enseñanza-aprendizaje” de la lógica clásica ya que la lógica de sentido común involucrada en el lenguaje ordinario es el único conocimiento “previo” que se posee cuando se comienza a “aprender” lógica.
Por un lado la competencia lógica o lógica natural es la génesis de la ciencia de la lógica, y por el otro, la constitución de la lógica como ciencia conlleva ciertas rupturas con la primera. En síntesis, los conceptos y procedimientos lógicos (o metalógicos) no son adquiridos por generalización de habilidades de la lógica natural, sino que para su construcción el sujeto está compelido a realizar ciertas “rupturas” con los procesos lógicos naturales. Más aún, sin estas rupturas sería imposible la resignificación de los mismos en la ciencia de la lógica.
Capítulo 5
 En el capítulo 4 la autora muestra  la problemática de la formalización de los razonamientos de lenguaje natural en las lógicas subclásicas, las no monótonas y la lógica formal clásica.
Pasa a darnos una clasificación  de los argumentos de sentido común a fin de luego caracterizarlos desde la lógica. Para esta tarea toma como referencia la clasificación de los argumentos propuesta por P. A. Flach en Modern Logic and its Role in the Study of Knowledge (2002).





Argumentos
No- Derrotables                                 Derrotables
Deductivos                             Casi deductivos                                  A-deductivos
Contrafácticos                        Plausibles       Inductivos       Abductivos

Da, por supuesto, cada una de las explicaciones y motivos de esta división,  pero termina criticando la división de Flach, y “borra” del mapa lógico la abducción.
La “clasificación de Flach” es inadecuada porque:
(i)                 en ella se confunde la propiedad de derrotabilidad del condicional en el lenguaje objeto con la propiedad de no monotonía de la operación de consecuencia lógica dada en el metalenguaje lo cual lo lleva a incluir a los argumentos contrafácticos dentro de los argumentos derrotables y
(ii)                No distingue entre los argumentos denominados por defecto (by default) y los argumentos basados en información incompleta, en los cuales el agregado de nueva información puede derrotar o tornar falsa la conclusión o también tornarla verdadera.
Cito:” En nuestra crítica a la clasificación propuesta dejaremos de lado los argumentos a-deductivos por cuanto al día de hoy no hay una versión “lógica” totalmente aceptada de lo que se entiende por abducción.”
Gladys va  a proponer una nueva clasificación de las lógicas pero insiste: “Nosotros nos hemos inclinado por apoyar la tesis de que una lógica queda definida por su noción de consecuencia lógica y la noción clásica queda así definida como aquella que satisface las reglas de Reflexividad, Monotonía y Corte, estas dos últimas conocidas en el lenguaje objeto bajo el nombre de Refuerzo del Antecedente y Transitividad.”
Este tema siempre me ha marcado personalmente y de hecho, lo seguimos trabajando con Jesús Jasso en nuestra presentación en este EIDL- SIILA, aunque desde otra perspectiva
Gladys misma nos invita en este capítulo a mirar su Tesis doctoral que fue “Consecuencia lógica y rivalidad de sistemas lógicos.” Que dirigió el Dr. Raul Orayen. (Claro, yo también la recomiendo vivamente)
Como decía,  Palau propone una clasificación de las lógicas basada en el concepto de derrotabilidad de los enunciados en el lenguaje objeto pero bajo la condición de que se los relacione con la noción de consecuencia lógica involucrada.
(i) Lógicas no derrotables: o sea aquellas que satisfacen en el lenguaje objeto la Regla de Refuerzo del Antecedente (RA) y satisfacen Monotonía en el metalenguaje. En este grupo, además de la lógica clásica y todas sus extensiones, se deben también incluir las lógicas modales, las subclásicas, tales como la lógica de la Relevancia, la lógica intuicionista y las lógicas trivalentes o multivalentes entre otras, estas últimas llamadas generalmente lógicas divergentes precisamente por rechazar ciertas reglas de la lógica clásica, por lo cual el conjunto de inferencias válidas es menor que el de la lógica clásica.
(ii) Lógicas derrotables: A diferencia de las lógicas anteriores es posible dividirlas según sea su comportamiento en el lenguaje objeto y el metalenguaje: ¿Cuáles?
(iia) Lógicas “puente”: En esta categoría deberían e incluirse aquellas lógicas que no satisfacen Refuerzo del Antecedente, Contraposición y Transitividad en el lenguaje objeto pero cuya noción de consecuencia es monótona tales como los sistemas de lógica condicional de Stalnaker y de D. Lewis ya presentados. Y
(iib) Lógicas no-monótonas: No satisfacen en el lenguaje objeto Refuerzo del Antecedente y su noción de consecuencia es no-monótona y además son las características de la llamada “Inteligencia Artificial”.

¿Cuál es la lógica más adecuada para analizar los argumentos de sentido común? Si es que la hay…
En este capítulo sostiene que hay  una afirmación casi irrefutable que la lógica ha sido incapaz de dar cuenta solamente de los argumentos del lenguaje natural hasta muy entrado el siglo XX y que tal vez por ello existan todavía numerosos partidarios de erradicar su enseñanza y sustituirla por lo que ahora se ha dado en llamar lógica informal o también por teoría de la argumentación
Con el propósito de mostrar que esta disciplina no es incompatible con el análisis lógico reseña dos posiciones que proponen un análisis  de la argumentación prescindiendo de cualquier tipo de lógica pero que a su entender tampoco se le oponen.
Aquí se entiende el título del Libro: “Lógica Formal y Teoría de la Argumentación como disciplinas complementarias”
 Presenta en primer lugar la posición más radical de S. Toulmin y luego la de D. Walton, a fin de mostrar que es posible tratarlos desde las lógicas no monótonas.
Recapitulando
Posición  sostiene Gladys Palau  en este libro:
1)                  Las lógicas supraclásicas constituyen una excelente herramienta para analizar las formas argumentativas del sentido común. (¿cuáles son las supra-clásicas?)
2)                  Para un riguroso manejo de ellas se requiere dominar con precisión los conceptos esenciales de la lógica clásica, hecho por el cual su enseñanza resulta imprescindible aún en el ámbito de la teoría de la argumentación y
3)                  Pese a todos los sistemas lógicos que integran el andamiaje lógico del cual hoy se dispone, los aspectos estrictamente intensionales del lenguaje natural y de la argumentación seguirán siendo inabordables por cualquier formalismo.
Nos preguntamos:
¿Qué realmente se debe entender por la ciencia de la lógica?
¿Por qué es un índice de “buena salud mental” pensar de acuerdo a ciertos parámetros lógicos según sea el dominio de conocimiento en el cual se apliquen?

Capítulo 6
Responde a  la pregunta acerca de qué se entiende por “constante lógica”, cuestión álgida para la filosofía de la lógica, ya que dicha noción es la base para responder no solamente a lo que se entiende por lógica  sino también para aceptar o rechazar la unicidad de la lógica clásica.
Según creo, es  un “tratado especial” de “Qué es una constante lógica” dentro del libro.  Recomiendo su lectura, incluso si uno no ha podido leer los capítulos anteriores porque perfectamente se entiende y, como digo, puede constituir un artículo aparte, aunque esta en perfecta conexión con la intensión de todo el libro.
Termina con unos consejos de “Por qué y Cómo enseñar Lógica”.
Claro hay que leerlo pero rescato que nos insiste a los docentes de lógica tener en cuenta la silogística aristotélica, los diagramas de Venn,  recalcar la noción de Validez.
Pero, cito: “Sin embargo debemos advertir que la enseñanza de la lógica no debe reducirse a la búsqueda de ejercicios “novedosos” e “inteligentes” y tampoco debe reducirse a la búsqueda de nuevas estrategias de aprendizaje sin apoyarse en alguna teoría sobre conocimiento humano, la cual a esta altura de las investigaciones ya se coincide en que ella ha de  ser constructiva.”
¿Enseñar lógica necesariamente hace que el alumno adquiera la práctica de razonar mejor? Probablemente NO.
La conclusión final tiene cierto tinte negativo.
Sólo podremos dar una respuesta certera cuando  sepamos cómo el sujeto humano construye el conocimiento y el papel que en tal proceso desempeñan las operaciones lógicas tanto clásicas como no clásicas.
Dice Gladys: “la enseñanza de la lógica clásica y de otras no tan clásicas aumenta la capacidad de reflexionar si una determinada conclusión se sigue de la información dada ya que habrá internalizado al menos que no se puede considerar un buen argumento aquel que de informaciones verdaderas se extraen conclusiones falsas, ya que el criterio de invalidez es compartido por cualquier lógica.”
Para terminar agradezco una vez más,  la posibilidad de estar en este Mesa de Homenaje a la Dra. Gladys Palau,  y agradezco haber tenido con ella, como tantos de los que estamos aquí una relación de discípulo, amigo y colega. Sin dudas, su ejemplo nos inspira a seguir  investigando, estudiando  y enseñar esta disciplina que la apasionó a ella y nos apasiona a nosotros: la lógica. 



Muchas Gracias 

1 comentario:

  1. Se puede adquirir el libro de la Dra. Palau en la pagina de la UNLP . Es gratuito.

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